Perla y Celeste, dos niñas que la necesidad las orilló a servir a Los Zetas

La pobreza y la falta de oportunidades han hecho que los niños y los jóvenes se inicien en las filas del narcotráfico

Por Vanessa Solis

Ciudad de México.- A los 13 años de edad, Perla estudiaba la secundaria y fue detenida por la Procuraduría General de la República (PGR) acusada de trabajar para la organización criminal de "Los Zetas".

Cuando la madre de Perla abrió el periódico, no podía creer la noticia. Su joven hija de 13 años de edad y estudiante de secundaria había sido detenida por la PGR acusada de trabajar para el peligroso cartel.

Perla se había escapado de su casa, la madre se imaginaba que había huido con el novio (como sucede de forma frecuente en Zacatecas), sin embargo su hija estaba en una sala de la PGR en Jalisco.

La declaración de la joven ante el Ministerio Público y los medios de comunicación fue que era originaria de Zacatecas y contaba con un mes trabajando para el crimen.

La joven ganaba 4 mil pesos a la quincena,  era halcón y todos los días se dedicaba a vigilar los movimientos que ocurrían en el pueblo (Luis Moya), una comunidad de poco más de 10 mil habitantes, que se encuentra en los límites con Aguascalientes.

La joven es una excelente estudiante, sacaba buenas calificaciones y hasta el Gobierno mexicano le otorgó una beca por ser destacada en los estudios, así mencionó su madre en una entrevista a CNN.

María Celeste, otra joven de 16 años, se convirtió en sicaria de Los Zetas a cambio de un sueldo de cuatro mil pesos quincenales; un salario que jamás podría obtener en un empleo normal y de forma legal en nuestro país.

La joven es originaria de Ciudad Victoria, Tamaulipas, lugar donde al otro lado del país, ex militares la instruyeron con preparación física y manejo de armas de fuego.

María Celeste con mucha seguridad relató que había sido reclutada en poco tiempo y que justo había concluido su formación cuando fue detenida por las autoridades en Jalisco.

Hasta que un día, la carrera criminal de la adolescente se truncó un martes del año 2011, cuando agentes de las ocho corporaciones policiales tras cuatro horas de persecución y enfrentamientos, lograron cazar al convoy de camionetas blindadas, al supervisar el interior de los vehículos, los agentes quedaron sorprendidos al ver que se trataba de un comando de adolescentes.

La pobreza, el primer estímulo para integrarse al narcotráfico

En ambos casos, la necesidad y la pobreza llevo a las jóvenes a incorporarse a las filas del narcotráfico, al no tener oportunidades de una mejor vida.

Según el informe Violencia, niñez y crimen organizado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) las condiciones de pobreza que enfrentan los niños y jóvenes mexicanos son el primer estímulo para integrarse a las filas del narcotráfico.

Y en ese ámbito los números no son más alentadores: son alrededor de 53.4 millones de personas en México quienes viven en condiciones de pobreza, además de otros 9.4 millones quienes tienen que desarrollarse en un contexto de extrema pobreza, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Además, según datos del mismo Coneval la pobreza en el país sólo se ha podido reducir en tres por ciento desde hace 7 años.

Según las "Estadísticas a propósito del día del niño 2017" del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) alrededor de 11 millones de jóvenes entre 12 y 17 años no pueden estudiar por la situación económica de su familia, lo que aumenta su vulnerabilidad a la marginación.

De acuerdo con información de El Universal, los grupos criminales en México podrían contar con hasta 30 mil niños adolescentes menores de 18 años, según cálculos de esa organización internacional. Una vez adentro, los jóvenes son utilizados para cometer delitos que van desde la extorsión y el tráfico de personas hasta la piratería y el narcotráfico. Asimismo, apunta que la edad promedio en que esos jóvenes son captados ronda entre los 10 y 11 años.

También, datos obtenidos por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) señalan que desde el 2007, entre todas las autoridades encargadas de combatir la delincuencia organizada, han detenido a 4 mil mexicanos de entre 7 y 19 años por cometer delitos de ese orden.

El Inegi, la CIDH y la REDIM hacen énfasis en una nueva generación. No es la del crimen, sino los hijos de la Guerra contra el Narcotráfico, que este diciembre cumple 11 años de haberse iniciado en el sexenio de Felipe Calderón con el fin de frenar a los grupos del narcotráfico.

"Los niños más pequeños son utilizados como vigías o informadores. A partir de los 12 años, se les utiliza para cuidar las casas de seguridad. Los más grandes, a partir de los 16 años, trabajan en ejercicios más violentos, como los secuestros, los asesinatos, y todos portan armas", explica la REDIM en su informe Infancia y conflicto armado en México.

Y además, añade la REDIM, "en lo que se refiere al narcotráfico, los niños están involucrados en toda la línea de la industria. Los más grandes se ocupan del traslado de la droga y a partir de los 16 empiezan a ser contratados como sicarios. Las niñas están involucradas sobre todo en el empaquetamiento de la droga".

vsv

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