¿Qué esperar del Sistema Nacional Anticorrupción?/ En la opinión de Omar Cortés

Por Omar Cortés Macías

 

De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española corrupción se define: “en las organizaciones, especialmente en la públicas, como la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores,” a partir de esta definición el universo de acciones y conductas que pueden ser investigadas, fiscalizadas son muy amplias e incluyen a todas las instituciones del país.  

 

En la página oficial del Sistema Nacional Anticorrupción se puede leer la misión de este organismo, que es “coordinar el combate a la corrupción entre las autoridades locales y federales. El sna articula esfuerzos institucionales para que, mediante el aumento de la transparencia y la rendición de cuentas, se fortalezca la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas. Busca prevenir, detectar y sancionar las responsabilidades administrativas y los hechos de corrupción y, además, tiene la misión de diseñar e implementar la política anticorrupción”.

 

Pero, ¿realmente se está cumpliendo la misión del SNA? En mi opinión, la implementación y buen funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción es un elemento determinante para la recomposición política, institucional, empresarial y social de nuestro país; no puede ser visto de otra manera. El éxito que logre este sna será determinante para recobrar la confianza ciudadana en las instituciones y para la maduración y buen funcionamiento de nuestro sistema democrático.

 

La persistencia de la corrupción, la impunidad y la falta de acceso a la justicia en nuestro sistema administrativo y político ha ocasionado daños estructurales en nuestra sociedad como la pobreza, la falta de oportunidades, la no garantía de derechos sociales, entre muchos otros fenómenos.

 

Casos como la desaparición del estudiante Marco Antonio Sánchez de la Preparatoria 8 de la UNAM por parte de policías del gobierno de la CDMX son muestra de la impunidad con la que servidores públicos de todos los niveles pueden actuar, asimismo evidencia la indefensión en la que los ciudadanos se encuentran frente a un sistema político incapaz de garantizar los derechos humanos , así como la escasa posibilidad de acceso a justicia en nuestro país.

 

El sna debe asumir una posición de cero tolerancia a la corrupción, ser un organismo garante de la rendición de cuentas para generar un impacto positivo en la implementación de mecanismos de prevención, así como para la reducción de la impunidad de servidores públicos, empresarios y ciudadanos corruptos. Un sna  con autonomía plena y dotado de recursos, eventualmente podrá lograr un ambiente de legalidad y estado de derecho en las instituciones de nuestro país, de tal manera que sus acciones puedan ser percibidas en el día a día por los ciudadanos, empresarios y servidores públicos honestos, de otra manera, todo seguirá siendo el cuento de los informes oficiales.

 

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

 

Omar Cortés realiza labores de Investigación en el CESOP de la Cámara de Diputados. Pasante de la licenciatura de relaciones internacionales, FCPyS, UNAM. Líneas de investigación: transparencia y rendición de cuentas, fenómenos sociopolíticos nacionales e internacionales. Correo electrónico: torrijos_@hotmail.com

 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 

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